Actividades de verano y riesgo de exclusión social infantil y juvenil

ACTIVIDADES VERANO ENTIDADES JUVENILES

El riesgo de exclusión social de la infancia y la juventud extremeña está presente en las actividades de verano de las entidades juveniles.

  • Asociaciones y organizaciones de jóvenes ponen en marcha una programación con decenas de iniciativas estivales variadas en las que muchas contemplan la situación de vulnerabilidad social del colectivo infantil y juvenil.
  • La precariedad laboral es el principal impedimento tanto para poder acceder a las actividades de este periodo, en el caso de las familias, como para organizarlas, en el caso de la juventud asociada.
  • En 2016, casi la mitad de niños y niñas no salieron ni una semana de vacaciones con sus familias, según Educo. La ONG avisa, también, de que cientos de menores se quedan solos en casa durante estos meses. 
  • La tasa de pobreza y riesgo de exclusión social de la infancia y juventud supera el 40% en Extremadura.

El verano es la época en que las personas más jóvenes disfrutan de un mayor tiempo libre. Es momento de aprovechar para hacer otro tipo de actividades: muchas pasan unos días de vacaciones en familia o con sus amistades, otras intentan ponerse al día con el idioma, otro tipo de formación o en sus aficiones favoritas. Pero cada vez cuesta más acceder a ellas porque no siempre se cuentan con los recursos suficientes. En ello influye la tasa de riesgo de pobreza y exclusión social, situada en el 41% en el caso de la infancia extremeña, y en el 42% en el de la juventud de 16 a 29 años.

Las entidades juveniles, por su parte, intensifican su labor y preparan una programación que ocupe parte del ocio y la educación en valores de los niños y niñas y jóvenes de Extremadura, aunque el voluntariado no es fácil de realizar cuando las condiciones socio-laborales son las menos favorables. En ella, en la medida que es posible, tienen presente la situación de vulnerabilidad de sus principales personas destinatarias.

Entre las asociaciones y organizaciones de jóvenes miembro del Consejo de la Juventud de Extremadura, CJEx, abunda la realización de campamentos urbanos. Algunas los hacen a través de otros organismos como los ayuntamientos, o cuentan con ayudas de los mismos u otro tipo de subvenciones, o incluso de forma autónoma. En el caso del desarrollado por la Asociación Juvenil Achikitú, en Don Benito, su consistorio cada semana reserva unas 7 plazas semanales para quienes tienen menos recursos. También hay otros como los que pone en marcha El Zanganillo Obandino en distintas localidades, donde está subvencionado todo para sus participantes, salvo el transporte hasta el municipio de celebración. Pero la mayoría se ofrecen a precios de bajo coste, de una cantidad variable en función de la entidad organizadora, para cubrir los gastos de su ejecución, como ocurre con los campamentos urbanos de las asociaciones juveniles El Chiriveje, El Campiello, Xámacka, o la Escuela de jóvenes para educar por la igualdad: La Sombrilla.

No pueden faltar los clásicos campamentos de verano, que suelen formar parte de la actividad desarrollada durante todo el año con los niños y niñas y jóvenes de los distintos grupos. De los primeros en irse este mes han sido Amigos Francisco de Asís, cuya demanda de inscripciones se ha saturado este año por lo que no ha podido haber opciones de colaboración con organizaciones sociales. Pronto lo harán también Juventud Estudiante Católica, que cuenta con unas 5 plazas disponibles para quienes tengan mayores dificultades en pagar la cuota, al igual que hace cada año Movimiento Junior con unas 10 de ellas. En Scouts de Extremadura, es extraño que alguien se quede fuera de las actividades si el grupo conoce su situación de vulnerabilidad social, y calculan que puede haber en torno a 70 plazas dispuestas para esas situaciones. Ocurre también con cerca del 80% de miembros del grupo scout Pedro de Valdivia, que pertenece al Movimiento Scout Católico, MSC, y hace su labor en una zona de elevado riesgo de exclusión social como es el Gurugú de Badajoz. Además, estos días pertenecen al equipo de voluntariado del comedor de verano de la asociación de vecinos de este barrio.

Por otro lado, hay numerosas actividades puntuales, algunas de ellas gratuitas. Adenex lleva a cabo los Trotapueblos, organizados de momento en 3 días y localidades diferentes con participación gratuita e ilimitada, y continúan hasta finales de mes con los Martes en Los Golfines. Por su parte, la Asociación Juvenil de Villafranco participa haciendo talleres en el clásico programa de Vive el Verano de Badajoz. Pero hay muchas más iniciativas estivales, estas son solo una muestra, como las formaciones internas de las entidades políticas, dinámicas de Mozzanca, Cruz Roja Juventud, los encuentros nacionales de la OJE, etc.

La llave a la exclusión social infantil y juvenil

El estudio de Educo “Nativos de la crisis: los niños de la llave” advertía, hace poco, que en 2016 en Extremadura casi la mitad de los niños y niñas no salieron ni una semana de vacaciones con su familia. Y peor aún, que la precariedad de los hogares produce que miles de menores se queden solos en sus casas mientras su familia está trabajando. Es decir, surge una autonomía de esos chicos y chicas por necesidad, no deseada, que no ocurre como un proceso de transito natural cuya principal consecuencia es la exclusión social al no poder acceder a las actividades de los demás.

Muchas entidades juveniles son conscientes de esta situación y les gustaría poder ofrecer más de lo que hacen, pero también saben que el voluntariado supone un esfuerzo y suelen depender de subvenciones para organizar sus actividades. Necesitan más medios y recursos para poder abarcar todo lo que querrían. Eso sí, en los casos en los que cuentan con participantes en situación de vulnerabilidad, destacan la importancia de no distinguirles del resto porque señalar su situación supondría el comienzo de la exclusión social.

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