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Salud Mental y Juventud. El resto de construir un futuro.

Durante el primer confinamiento, los jóvenes de entre 18 y 24 años fueron el grupo de edad que presentaron más síntomas relacionados con ansiedad (34.6%) y depresión (42.9%). Estas cifras suponen casi el doble de las del conjunto de la población, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). No obstante, no se trata de una problemática surgida durante la pandemia.

El Barómetro de Salud y Bienestar del Centro de Investigación Reina Sofía del año 2019 alertaba, antes del comienzo de la pandemia, de que cerca de 6 de cada 10 jóvenes de entre 15 y 29 años reconocieron que se automedicaban (58,4%) con mayor o menor frecuencia, y que las chicas lo hacían en mayor proporción (66,4%) que los chicos (50,4%).

 

La infancia y la adolescencia son los momentos clave para detectar y afrontar de manera temprana la enfermedad mental. Así mismos, estos periodos de gran importancia en el desarrollo físico y psíquico son de extremada complejidad, con un impacto duradero en la definición del carácter, la personalidad y la identidad.

Un abordaje temprano significa mayor calidad de vida presente y futura para miles de personas, así como la resolución temprana de problemas que de persistir se pueden tornar crónicos. Desde el CJEx somos conscientes de la importancia de apostar por estrategias, políticas y programas de salud mental que tengan en el abordaje temprano un énfasis especial.

Una sociedad comprometida con la salud mental contaría con esfuerzos para la detección de realidades incidentes en problemas mentales, diagnosis en los primeros estadios de la enfermedad y un acompañamiento sólido y resolutivo. La enfermedad mental es un fenómeno mucho más cercano de lo que a veces percibimos

El Barómetro de Salud y Bienestar del Centro de Investigación Reina Sofía del año 2019 alertaba, antes del comienzo de la pandemia, de que cerca de 6 de cada 10 jóvenes de entre 15 y 29 años reconocieron que se automedicaban (58,4%) con mayor o menor frecuencia, y que las chicas lo hacían en mayor proporción (66,4%) que los chicos (50,4%).

y que sólo cuando se hace visible, se combate el estigma, la marginación y el complejo de quienes lo padecen. Un 30% de la juventud, según la FAD, reconoce haber padecido problemas de salud mental. Este abultado porcentaje, esconde la realidad del miedo al rechazo y el estigma que padecen por visiones sociales y culturales contra las que debemos trabajar.

Según el INE, se detecta un repunte en los problemas de ansiedad de la población juvenil. A estos datos debemos añadir las conclusiones de la Universidad de Cambridge que concluye que un consumo superior a dos horas diarias de redes sociales, aumenta la propensión a padecer enfermedades mentales, especialmente: angustia, ansiedad, depresión y baja autoestima.

La COVID-19 y el confinamiento han provocado un aumento de conductas que ocultan nuevos miedos, dificultades y problemas mentales a los que se debe hacer frente con premura, afrontarlos y tratarlos por la salud e independencia de estas personas.