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Soy de Pueblo. Opinión Joven.

por Laura Toro Almirante, Vicepresidenta II y Vocal de Juventud Rural del CJEx

 

La historia reciente del Consejo de la Juventud de Extremadura demuestra cómo desde aquí hemos intentando siempre llegar a cada una de las personas jóvenes de la región, y para quien no sea de Extremadura puede parecer un objetivo fácil de conseguir pero para las personas que vivimos aquí, comprendemos la complejidad territorial de Extremadura, que es a la vez una de las cosas que la convierten en una comunidad extraordinaria.

Somos población fundamentalmente rural, que vivimos mayoritariamente en municipios de menos de 2000 habitantes. Por eso, la historia reciente también nos ha demostrado que una de las mejores herramientas que tenemos las personas jóvenes para estar conectadas es el asociacionismo, especialmente cuando sufrimos el déficit de infraestructuras y comunicaciones.

Así que, cuando el Grupo de Trabajo del CJEx quiso reivindicar entre otras cosas, su cultura, sus raíces o reclamar los derechos de los que aún no disfrutan (como el mencionado hace unas líneas) pensó que la mejor manera de hacerlo era a la

vez la más sencilla: una declaración de “Soy de Pueblo”.

Porque a diferencia de lo que ocurría hace una década, las personas jóvenes no queremos irnos de nuestros pueblos, al contrario queremos crecer y queremos trabajar en ellos, contribuir al desarrollo y mejorar si cabe, nuestra cultura, trasmitirla y hablar del legado de nuestros abuelos y nuestras abuelas.

Pero nos vamos de estas localidades, al cierre de 2018, los datos eran estos: al mes 223 jóvenes se iban de Extremadura. En el VI Plan de Juventud del Instituto de la Juventud de Extremadura, del que también formamos parte como grupo de debate, tras un proceso participativo la juventud identificó como dificultades del medio rural: falta de infraestructuras, falta de espacios de ocio, falta de acceso a la cultura, diseño de programas sin las personas jóvenes, problemas de comunicación, falta de confianza en la juventud, dificultades económicas, sistema de becas, oferta educativa, difícil acceso a sanidad en los pueblos pequeños, etc.

La situación no mejora para la persona joven que se queda, ocupamos los primeros puestos a la hora de hablar de tasas de pobreza y exclusión social. Según el 9o Informe Arope de EAPN publicado recientemente, Extremadura se encuentra entre las comunidades con mayor tasa (44,6%), esta aumenta cuando hablamos de pobreza infantil, subiendo al 52,3% de los menores de edad.

Lamentablemente, también lideramos los rankings de desempleo juvenil y precariedad laboral.

Junto a esto, unos estereotipos que parecen alimentarse de algún tipo de leyenda manuscrita por alguien que poco o nada conoce Extremadura, infravalorando nuestras señas culturales, nuestra identidad y nuestros valores.

Por eso, Soy de Pueblo nos sirve para reclamar lo que necesitamos para quedarnos y para poner en valor todo lo que apreciamos de nuestros rincones, de nuestra Extremadura más rural. Nos vemos reforzadas por un compromiso internacional, como recoge la Unión Europea en los Youth Goals, donde hace un reconocimiento

explícito a impulsar a la juventud rural. Instamos a los poderes políticos de nuestra región a que tomen cuenta de este reconocimiento.

En las pasadas elecciones, las políticas de juventud rural ocuparon un 18% en los programas de los partidos con representación en la Asamblea de Extremadura, paradójico, cuando somos, como decíamos al principio, una región y una juventud, por definición, rural.

      

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